viernes, 28 de diciembre de 2007

Cada acción es importante.

Se cuenta que había una vez un escritor que vivía junto a una tranquila costa, cerca de un pueblo de pescadores. Todas las mañanas paseaba por la orilla del mar para inspirarse, y por las tardes, se quedaba en casa escribiendo.

Un día, caminando por la playa, vio a un joven que se dedicaba a recoger estrellas de mar que había en la arena y, una por una, las iba devolviendo al agua.

_¿ Por qué haces esto ?, le preguntó el escritor.
_¿ No se da cuenta ? - le dijo el joven-. La marea está baja y el sol brilla. Las estrellas se secarán y morirán si las dejo en la arena.
_Chico, hay miles de kilómetros de costa en este mundo, y centenares de miles de estrellas de mar repartidas por las playas.
¿ Piensas acaso que vas a conseguir algo? Tú sólo devuelves unas cuantas estrellas al océano. Sea como sea, la mayoría morirá.

El joven cogió otra estrella de la arena, la lanzó al mar, miró al escritor y sonriente le contestó:
_ Por lo menos, habrá valido la pena para esta estrella.

Aquella noche el escritor no durmió, ni consiguió escribir nada. A primera hora de la mañana se dirigió a la playa, se reunió con el joven y, los dos juntos, continuaron devolviendo estrellas del mar al océano.


Fuentes: Relatos de ecología emocional, de Jaume Soler y Mercê Conangia.