sábado, 29 de noviembre de 2008

Hacia un desarrollo sostenible.

Parece evidente que el desarrollo económico no implica el desarrollo humano. La crisis de los modelos anteriores está dando lugar a la formación de un nuevo modelo que procura satisfacer las necesidades básicas e incorpora el concepto de sostenibilidad medioambiental. Sin embargo, el concepto de "desarrollo sostenible" es muy diferente entre los países ricos y los pobres. En los países ricos, donde se ha alcanzado un alto nivel de bienestar, la ciudadanía y los propios estados son conscientes del mal que se ha causado a la Naturaleza y están dispuestos a pagar un precio por ello; pero en os países pobres la prioridad radica en la subsistencia cotidiana. Indefectiblemente, tanto los unos como los otros tienen que comenzar a vincular desarrollo y medio ambiente.

Para que un modelo de desarrollo sea sostenible hay que actuar sobre tres pilares: los ciudadanos, los estados y los organismos supranacionales. En lo que respecta a los ciudadanos, hay que incrementar su educación medioambiental y enseñarles a consumir menos, tanto recursos como energía. La regla de las tres erres ("reducir, reciclar y reutilizar") debe impregnar los que haceres diarios.

Los estados, además de legislar y controlar las actividades del territorio, deben desarrollar programas de I + D, y promover tecnologías verdes y el cambio de los hábitos sociales (mejora de infraestructuras, transporte público, eficiencia de los recursos y reciclado de residuos). En sus manos están la creación de Reservas Integrales de la Biosfera y la gestión del principal "sumidero" de CO2, los bosques.

Finalmente, los organismos supranacionales deben facilitar la transferencia tecnológica de los países ricos a los pobres, ya que los primeros tienen la obligación moral de colaborar como principales responsables del sobrecalentamiento actual del planeta. En este punto desempeñan un papel importante los diferentes organismos que controlan el comercio internacional y que deben favorecer lo que hoy se denomina "comercio justo". Los países ricos establecen una serie de protecciones de sus bienes y recursos, vía aranceles de importación, que impiden el desarrollo de los países pobres, y a su vez controlan los precios de los productos de primera necesidad, en los que los países pobres si pueden ser competitivos. Esta transferencia tecnológica debe darse en todos los campos. El desarrollo de los países pobres debe realizarse con la tecnología actual de los países ricos. Si no se hace así se impide el desarrollo de los países pobres y se agraban los problemas del medio ambiente y las crisis humanitarias. Como ejemplo se pueden recordar las dificultades que viven los países pobres para crear medicamentos genéricos que puedan paliar y mejorar las condiciones de vida de millones de seres humanos ante catástrofes como la del SIDA.

Fuente: WWF